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Hablemos uno a otro tus hermosas palabras, ¡Oh Gran Espíritu! Digamos por qué estoy triste, seamos amigos. ¿Dónde he de buscar tus flores, tu canto y tu palabra?

El espíritu dijo así:

“¿acaso tú eres tu propio amigo o acaso vives por ti mismo?”

¿Yo? Yo vine a vivir en la Tierra

¿acaso no he de ser feliz? ¿Acaso no he de conocer la alegría? Yo vine a vivir en la Tierra.

Que tu corazón se ponga contento, que tu corazón se tranquilice, que tu corazón se aplaque.

Se tú, Dios en mí, moldéame porque yo vine a vivir en la Tierra