401379_478420575545711_1193426984_nEntender que el mundo y la realidad, además de ser como los percibimos, son, al mismo tiempo, diferentes, exige un gran esfuerzo de flexibilidad.

Y para llegar a tener esa “flexibilidad” es necesario acumular suficiente energía o “poder personal”, como diría don Juan, a través de un complejo procedimiento que los toltecas llamaron “el camino del guerrero”.

Cuando un hombre común acepta la posibilidad de que puedan existir otras realidades aparte de la que él percibe, puede convertirse en aprendiz.

Cuando el aprendiz logra ahorrar energía a base de técnicas específicas que requieren gran esfuerzo, entonces se convierte en un guerrero.

Un guerrero es un individuo capaz de llevar a cabo la máxima disciplina y un absoluto control de sí mismo.

El guerrero busca, a través de la impecabilidad de todos sus actos, llegar a la totalidad de él mismo.