600204_343280375792052_994938170_nEl objetivo es vencer vicios y debilidades, inconsciencia e irresponsabilidad.

Un aprendiz tiene que aprender a pulir su espíritu y fortalecer su cuerpo.

 

El camino del conocimiento es una herencia cultural de nuestros abuelos toltecas, quienes lo fueron perfeccionando a base de sacrificio y mucho esfuerzo. No es “un día de campo de nuestra imaginación”.

Es como cualquier otro camino que el hombre ha emprendido hacia la libertad total. En la India, en China, en Mesopotamia o en Egipto, otras culturas han luchado por llegar a niveles superiores. Si existió una gran cultura en México fue producto de un conocimiento capaz de motivar al espíritu divino que vive dentro del hombre y que nos ha legado impresionantes testimonios (el patrimonio cultural tangible) y profundos rasgos en el espíritu de los pueblos que hoy forman parte del México contemporáneo (patrimonio intangible de culturas) y que radica, de manera incomprensible, en el subconsciente colectivo.

 Un guerrero cae en la cuenta de que debe luchar para parar su “habladuría” interior, y en ese punto el mundo cambiará y el guerrero deberá estar preparado para resistir tan monumental sacudida. Si dejamos de decimos a nosotros mismos que el mundo es como “es”, el mundo dejará de ser como nos decimos que es.

Sin embargo, es preciso estar listo para soportar un golpe tan grande, para lo cual se debe comenzar “deshaciendo poco a poco el mundo”. Del mundo, don Juan dice que es un absoluto misterio y que no hay manera de desenredar todos sus secretos.