tumblr_llslahVPHA1qgtebzo1_500En las tradiciones fabulosas, la montaña representa la unión entre la Tierra y el Cielo.

La cima roza las regiones eternas y la base se ramifica en múltiples estribaciones en el mundo de los mortales.

Es el camino mediante el cual el hombre puede elevarse hacia la divinidad y la divinidad revelarse al hombre.

Los patriarcas y profetas del Antiguo Testamento ven al Señor cara a cara en lugares elevados. Son el Sinaí y el Nebo de Moisés y, en el Nuevo Testamento, el Monte de los Olivos y el Gólgota. Llegue hasta encontrar ese viejo símbolo de la montaña en las sabias construcciones piramidales de Egipto y de Caldea.

Pasando después a los años, recordaba las oscuras leyendas de los vedas, en donde se sugiere que el soma o “licor”, que es la simiente de la inmortalidad, reside, en su forma luminosa y sutil, “en la montaña”.

En la India, el Himalaya es residencia de Shiva, de su esposa “la Hija de la Montaña” y de las “Madres” de los mundos; también en Grecia el rey de los dioses tenía su corte en el Olimpo.

Justamente en la mitología griega encuentras este símbolo complementado con el relato de la insurrección de los hijos de la Tierra, quienes, con sus naturalezas terrestres, sus medios terrestres y sus pies de arcilla, trataron de escalar el Olimpo y de penetrar en el Cielo; por otra parte, ¿no es acaso este mismo designio el perseguido por los constructores de la Torre de Babel, quienes, sin renunciar a sus múltiples y personales ambiciones, pretendieron alcanzar el reino del Único eterno? En China se hablaba de las “Montañas de los Bienaventurados”, y los sabios antiguos instruían a sus discípulos a la vera de precipicios.

 Hasta es necesario que esta buena Física ponga en marcha toda su vieja astucia bretona para reunir sobre mi mesa los elementos de una comida en la que no intervengan ni sulfato de barita, ni gelatina, ni acido bórico, ni acido sulfúrico, ni aldehído fórmica, ni ninguna otra droga de la industria alimenticia contemporánea. Un buen puchero vale más que cualquier filosofía mentirosa.

 Me aqueja una incurable necesidad de comprender. No quiero morirme sin haber comprendido por que viví. Y Tú, ¿has tenido alguna vez miedo a la muerte?

 Muy alto y muy lejos en el cielo, mucho mas allá de los sucesivos círculos que van formando los picos cada vez mas elevados y las nieves cada vez mas blancas, en medio de un resplandor que resulta insoportable para los ojos humanos, e invisible por el exceso de luz que lo rodea, se yergue la punta ultima del Monte Análogo.

“Allí, en una cima mas aguda que la aguja mas fina, está aquél que llena el espacio integro. Allí, en lo alto, en ese Aire sutil donde todo hiela, subsiste únicamente el cristal de la última estabilidad. Allí, en medio del fuego celeste donde todo arde, subsiste sólo el perpetuo incandescente. Allí, en el centro del todo, está aquél que ve el acaecer de todas las cosas, comienzo y final”.

Y esto es lo que allá arriba cantan los montañeses.

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