383761_332478756762419_1287364457_n“Si estás escuchando con todo tipo de prejuicios, esa forma de escuchar está equivocada; en realidad es una manera de no escuchar. Parece que estás escuchando, pero estás oyendo solamente, no escuchando.

El escuchar correctamente requiere que pongas tu mente de lado. No implica que te vuelvas crédulo, que empieces a creer en lo que se te ha dicho. No tiene nada que ver con creer o no creer.

Escuchar correctamente quiere decir: “No me importa estar o no de acuerdo en este momento. Simplemente estoy tratando de oír lo que es. Más tarde puedo decidir qué es correcto y qué es erróneo. Más tarde puedo decidir si lo practico o no lo practico”.

Y la belleza de escuchar adecuadamente es ésta: La verdad tiene una música propia. Si puedes escuchar sin prejuicios, tu corazón dirá que es verdad. Si es verdad, una campana empieza a sonar en tu corazón. Si no es verdad, te quedas distante, apático, indiferente; ninguna campana suena en tu corazón, no se produce una sincronización. Ésa es la cualidad de la verdad: si la escuchas con el corazón abierto, inmediatamente se crea una respuesta en tu ser; tu centro mismo se enaltece. Empiezas a desarrollar alas; todo el firmamento se abre súbitamente.

No es un asunto de decidir lógicamente si lo que se está diciendo es verdad o no lo es. Al contrario, es un asunto de amor, no de lógica. La verdad crea inmediatamente amor en tu corazón; algo se precipita en ti de una forma muy misteriosa.

Pero, si escuchas erróneamente, es decir, lleno de tu mente, de tu basura, de tu información, entonces no permitirás a tu corazón que responda a la verdad. Perderás una tremenda posibilidad, perderás la sincronización. Tu corazón estaba listo para responder a la verdad… Recuerda que él sólo responde a la verdad, nunca responde a lo falso. Con lo falso se queda profundamente silencioso, sin respuesta, inalterado, inconmovible. Con la verdad empieza a danzar, empieza a cantar, como si de repente hubiera salido el sol y desapareciera la noche, y los pájaros cantaran y los lotos se abrieran, y se despertara toda la tierra.”

Osho