Sobre Naturismo

 Osiris, Buda, Zaratustra, Lao-Tze, Confucio, Pitágoras, Jhesú (Jesucristo), Thales, Plutarco, Porphyrio, Epicuro, Diógenes, Homero, Heráclito, Platón, Hipócrates, Sócrates, Aristóteles, Séneca, Cicerón, Voltaire, Rousseau, Wagner,Lamartine, San Pedro, Humboldt, Nietzsche, etc., han sido pruebas de la eficiencia del régimen vegetariano. La enumeración de estas pocas personalidades trae abundante claridad acerca de las posibilidades intelectuales y espirituales, que se presentan a quienes prefieren vivir en armonía con la Naturaleza. El ser humano no está hecho para comer carne. Sus dientes, su estómago, sus intestinos, su posición vertical, etc., no se prestan para ello (no hablemos de las toxinas que contiene la carne, con que el hombre prepara sus comidas diarias).

 En vista del 90% de venenos contenidos en la carne, se puede prescindir fácilmente del 10% de proteínas, comiendo mantequilla y queso, que son en esencia productos animales, que sin embargo constituyen una alimentación fresca y por lo tanto los vegetarianos no representan un campo favorable para la cría de microbios.

 Para aquellos, que tienden hacia el lado espiritual, les recordamos, que en el fondo de toda religión existe un mandamiento que dice: No matarás que no menciona ninguna excepción de animales. De modo que, sea cristiano o budista, no le es permitido hacerse cómplice de un asesinato, comprando carne. A los que dicen que el animal no tiene alma, responderemos, entre otras cosas, que las células moleculares contienen un principio inteligente. Si no fuese así, sería no solamente igual que negar a Dios, sino también al principio de la evolución. El factor carne está cargado de elementales y mediante la absorción de tales elementos provenientes del plano animal, uno se animaliza a sí mismo. Sin penetrar en los detalles de la magia negra, llamamos la atención al hecho, de que la alimentación carnívora expone a peligros insospechables. En consecuencia, señalan las leyes ocultas acertadamente que “mientras haya verduras y hierbas sobre la superficie de la tierra, te abstendrás de la carne animal” (Génesis I, 29).