– El oráculo: Eres tú, guerrero

 – No me llames guerrero, soy un simple caminante.
– Bien, pues, “caminante”, yo solo fui sacando las piedras que tú me indicabas…
-¿Yo?
– Claro ¿Qué crees que es un oráculo? Solo alguien que sabe hacer de espejo. Un espejo ilustrado, eso sí, pero nada más. El “caminante” ya tiene las respuestas en el instante en que piensa en buscar y consultar al oráculo, pero no quiere admitirlas o cree que no es capaz de encontrarlas, por eso nos paga unas monedas para que lo hagamos por él.

La gente que ha llegado a entender eso, como yo y tantos otros, nos ganamos la vida suplantando la decisión de quienes no quieren tomarla.

Te lo diré más claro: tú colocaste las runas en mis dedos y yo solo te leí el significado. Por tanto eres tu quien sabe lo que hay que hacer.