El Planeta edifica los verdaderos templos de oración en los lugares más insospechados, la mayoría no llevan adornos, ni joyas, ni su construcción la firma un ilustre arquitecto, pero tienen el poder de la tierra, que es de dónde venimos y adonde volvemos, por eso nos acoge como la madre más auténtica de este mundo.

 El ritual más profundo es aquel que no necesita repetición, porque con una vez o pocas más, ya es suficiente para ponerte en sintonía contigo mismo. Lo profundo, lo sagrado ha de reservarse para los lugares y momentos adecuados. La repetición degrada la esencia hasta hacerla desaparecer de la consciencia de las personas.