Es conocido el hecho que hace decir que el hombre es una mujer que se ignora y la mujer un hombre que se ignora.

Es decir que prácticamente todo ser de un sexo definido es el complemento del otro; o mejor aún que esa concepción de las “almas gemelas”, es evidente que el ser humano es doble: macho y hembra, positivo y negativo y que justamente aquí se confirma el método de los Yoghis de “fusionar” en ellos las dos polaridades para hacer brotar la Luz. (Teoría del Yang-Yinn de los chinos, etc.).

La mujer tiene ante ella una tarea maravillosa de reconstrucción de la personalidad, que puede llegar a una armonía y a la posibilidad de unresplandor social o de una creación.

Pero, un punto nuevo e importante es que también el hombre se encuentra delante de una tarea del mismo orden, ensentido inverso: la toma de conciencia de su feminidad inconsciente, su“Anima”, es decir su emotividad, su intuición, su lado no racional, a menudodesaprobado y escondido por él y la integración de ese aspecto de sí mismopara llegar a su plenitud.

La masculinidad sin feminidad que la completa ydulcifica no producirá más que un bruto; la feminidad sin elementospertenecientes al dominio de logos, intelecto y voluntad, no sería más que unaparcela pasiva de la naturaleza, incapaz de otra actividad que la realización desus funciones biológicas.

Los dos sexos tienen su deber de orden social ycreador en el mundo, pero les incumbe otra tarea interior: su realización individual. Se trata no solamente de una unión entre los sexos, fuente de dicha,sino de la unión interior de las polaridades fundamentales en el hombre.”