Caminar el camino del guerrero, es saber que no tenemos oportunidad alguna de conseguir la victoria, pero a pesar de eso tenemos la obligación de intentarlo una y otra vez.

 Cuando uno limpia sus lazos con el Espíritu, por el camino vas encontrando lo que necesitas. Las puertas se abren, pero también descubres que la cima está mucho más alta de lo que nunca imaginabas. Y cuando llegas a lo que creías que era la cima, existe otro punto más alto todavía.

Muchos se quedan en el camino. Hace falta una confianza absoluta en tu poder personal y una gran capacidad para ver el entorno.

Un día, contemplando el paisaje, descubre que ya llegaste a la cima. Pero también descubres que ya no te importa.