“Es preciso que nazcáis de nuevo” (Juan III, 7) y esa nueva vida no puede adquirirse sino por la transmutación de sí mismo: la auto-Realización.

 La gran operación alquímica no reside en el hecho de trasmutar los metales, sino más bien en transformarse hasta convertirse en Hombre- Verdadero.

 “Trabajad, no por el alimento que perece, sino por aquello que subsiste: por la vida eterna” (Juan VI, 27).