Es en el simbolismo, sobre todo, que se encuentra el conjunto de valores esotéricos expresados en gráficas, como, por ejemplo en uno de los más célebres Sellos que está en la base de todo ocultismo: el Sello de Salomón, que es esa Estrella de David con dos triángulos entrelazados, uno apuntando hacia arriba y el otro hacia abajo (Principio de arriba y Principio de abajo: ¡el Cielo y la tierra! Ha-Shamaim y Ha-Aretz).

Es la estrella de seis ramas, que representa el Universo y sus dos ternarios. Planos: divino, astral, material y Cuerpos: físico, alma, Espíritu, los cuales son el elemento de Involución del Macrocosmo (triángulo con la punta hacia abajo) y el principio de Evolución del Microcosmo (triángulo con la punta hacia arriba), y por medio de los cuales la Esencia Divina se desata de su Fuente para recorrer su ciclo antes de reintegrarse en el Absoluto.

Ese emblema explica las palabras de Hermes en la Tabla de Esmerada cuando dice: “El sube de la tierra al Cielo y, de inmediato, desciende a la tierra y recibe la fuerza de las cosas superiores e inferiores”.

Ese símbolo representa, además, las virtudes de poder y gloria asperjadas en los círculos generadores: son los Eons (en griego, “en los siglos de los siglos”) del versículo oculto del PATER de San Juan, que recitan los Sacerdotes Ortodoxos. Es en cierta forma la perfección del Universo en la obra mística de los SEIS días, explicada desde el comienzo de la Biblia, mientras que la palabra “bara” quiere decir SEIS, al mismo tiempo que CREAR, lo cual es muy significativo. De ese modo, ya toda la creación es mencionada por el Sello, creación tanto mental como material.

Por otra parte, se asigna al mundo (siempre en el primer versículo del Génesis) el Alto y el bajo, aquello que fue erróneamente traducido por el “Cielo” y la “tierra”. Jeroglífico del mundo, en el Sello de Salomón se descubre: las 7 luces en el misterio de los 7 días, ya que los seis puntos de la estrella representan los seis días de la actividad divina y el centro de la estrella, donde se mantiene el elemento iniciático, representa la 7ma. etapa, aquella sobre la cual reposa la Naturaleza y que Dios ha escogido para santificar su Nombre Adorable.

Es como un yentram, una especie de mandala, un objeto de concentración, el cual se usa frecuentemente tanto en Magia ceremonial como en la confección de talismanes y Pántaclos.