Hay que bajarnos de la importancia personal, y subirnos al carrito de la humildad, ser humilde es cultivar el Espíritu de Dios en tu interior, te aseguro que si el Espíritu infinito pudiera encarnarse en el plano físico, no lo veríamos ufanándose entre los que se dicen maestros espirituales, más bien andaría en medio de los jodidos, de la plebe, la gente común, sirviendo en silencio, humilde, silencioso, porque reconocería que todos somos Él, y que la humildad del corazón, es la que te abre las puertas hacia el retorno del Padre Universal. El Padre Universal que mora en los Cielos.

 Ni siquiera sabemos que somos soles y que nuestra naturaleza es luz pura, por eso en este sistema solar, el Sol nos da un ejemplo de nuestra propia naturaleza interior, pero no somos hijos del Sol, somos hijos de algo más grande todavía, hijos del Infinito.

Los Brujos de Mezcalito