Todo el paisaje varió sustancialmente en un segundo. Se hallaba en el centro de un pequeño islote y una interminable laguna de cristalina pureza se extendia por doquier. Junto estaba un anciano cuyas enérgicas facciones y penetrante mirada denotaban al auténtico caudillo, capáz de forjar naciones y guiar a sus habitantes a la conquista de elevadas metas.

Atrás del anciano, llenando el islote y ocupando numerosas canoas agrupadas entorno al mismo, se apretujaba una gran multitud de personas que observaban, expectantes y reverentes lo que frente a ellas acontecía.

            Encima de un nopal de rojas tunas, una enorme Aguila combatia ferozmente con una ondulante serpiente. Las desplegadas y vibrantes alas del ave denotaban la intensidad de la lucha. Al sentirse derrotado el avieso reptil intento vanalmente zafarse de las garras que le atenazaban.

Concluido el encuentro con la rotunda victoria del Águila, ésta emprendió el vuelo hasta perderse en lo alto del cielo.

Me Xhic Co- Me Xhic Co- Me Xhic Co!!