De eso se trata:
aceptar vivir al pie del muro,
convertirse en una de sus piedras,
utilizar el tacto de la mente ciega,
convertir la obscuridad en alba de luz imaginaria,
deshacer la imagen de sí mismo
hasta ser un un charco de agua,
entrar en la memoria y amasarla,
mezclar los tiempos en un pan
que sustentará tanta ausencia,
sentir que el alma avanza
atravesando mundos dentro de mundos,
ver las letras del altivo nombre
caer como hojas marchitas,
en medio de la implacable celda
sólo nuestro corazón latiendo.

Alejandro Jodorowsky