Afuera nada existe, solo adentro.

No hay nada afuera:

“Aún sigue siendo cierto, no obstante, que no hay nada afuera.

Sin embargo, es sobre esta nada donde se lanzan todas las proyecciones.

Pues es la proyección la que le confiere a la “nada” todo el significado que parece tener.

Lo que carece de significado no puede ser percibido. Y el significado siempre busca dentro de sí para encontrar significado, y luego mira hacia afuera.

Todo el significado que tú le confieres al mundo externo tiene que reflejar, por lo tanto, lo que viste dentro de ti, o mejor dicho, si es que realmente viste o simplemente emitiste un juicio en contra de lo que viste.”

Un curso de milagros: “La visión de la santidad”