Necesitamos transformar el plomo de la personalidad en el oro del espíritu, este trabajo sólo es posible en el laboratorio del alquimista.

La clave está en dos palabras: solve et coagula, la transmutación de los instintos animales en voluntad. La pasión sexual en amor. Los pensamientos lujuriosos en comprensión.

Este Proceso de Individuación, en opinión de Jung, es el que se refleja en los enrevesados términos alquimistas y todo su imaginario simbólico, si bien estimaba que la mayor parte de los alquimistas ignoraban el juego de proyecciones en el que estaban inmersos y sólo unos pocos fueron conscientes de ello y superaron la  “red de Maya”.

Merced al Proceso de Individuación, y tras una serie ininterrumpida de “solve et coagula” “-disgrega y reune-, las proyecciones van desapareciendo, uno asume sus sombras y luces y se sumerge, conscientemente ahora y dotado de “personalidad“, en el “Unus Mundus”.

Enigmas Ocultos