Gurdjieff y Ouspensky introdujeron las ideas del Cuarto Camino para quienes buscan la verdad sobre la existencia del hombre sobre la tierra.

Dijo Gurdjieff: “¿No te das cuenta de tu situación? Estás en una prisión. Lo único que puedes desear, si eres un hombre sensato, es escapar.

Pero, ¿cómo hacerlo? Nadie puede escapar de una prisión sin la ayuda de quienes han escapado antes”.

Pero más allá de nuestra prisión, de sentirnos presos de nosotros mismos, de nuestras pequeñeces humanas, debemos descubrir que no somos cárcel, sino cielo abierto.

No somos jaula, sino viento con capacidad de esculpir en los susurros del tiempo bellezas incandescentes.