Cuando nos sentimos atraídos al conocimiento indígena, es en realidad nuestra propia alma indígena que nos está llamando, porque necesita expresarse y ser reconocida.

Es esa parte de nosotros que se sabe vinculada a la naturaleza y al alma de los demás, en una dinámica de integración y desarrollo. El ser humano indígena no es alguien para estudiar como si de un objeto curioso se tratará; es alguien en quien podemos reconocer nuestro propio rostro desconocido.

FOTO: EL CONSEJO INTERNACIONAL DE LAS 13 ABUELAS INDÍGENAS