Los tres venenos: el apego, el rechazo y la ignorancia de quienes somos son el origen del sufrimiento humano.

El propósito de Buda fue mostrarnos el camino de liberación.

Tenemos un precioso cuerpo humano que posibilita la conciencia de nuestra naturaleza búdica, para despertamos a nuestra esencia. El ego, el pequeño yo, es en realidad una ilusión de control y permanencia, es nuestra falsa identidad y causa del sufrimiento.

El Budismo está basado en la experiencia de la impermanencia y finitud de todos los fenómenos: “Todo lo que está sujeto a nacimiento esta sujeto también a desaparecer”. Todo es pasajero, efímero. La esencia de su práctica es vivir el momento presente, lo único que existe.

Las paramitas son las principales prácticas del bodhisattva: generosidad, honestidad, paciencia, perseverancia, atención y discernimiento.