La forma espiral es, sin duda, la más importante de todas en nuestro mundo; es en una curva espiral que se vierte el influjo de la energía vital en el Universo materializado.

Ciertamente, la forma espiral es la más frecuente en la Naturaleza; se le encuentra en los reinos vegetal, mineral o animal; bien sea la concha marina, el carapacho de los crustáceos o las circunvoluciones cerebrales, la curva espiral existe en la Naturaleza entera y hasta en nuestro cosmos, en el tipo dominante de las nebulosas espirales.

Se comprende, entonces, por qué su concretización en ciertas cosas haya sido empleada por las religiones y estudiada durante largo tiempo por los Colegios Iniciáticos. Se debe recordar que nuestro planeta en sus movimientos diversos (rotación, revolución, dilatación, etc…) no escapa tampoco a esta regla en su proyección en el espacio con un movimiento espiral.

La forma helicoidal del interior del cañón en las armas, imprime también en la bala esa trayectoria en espiral; en fin, se debe insistir en la subida del “kundalini” en el sistema Yoga, en el cual, a pesar de su forma abstracta, se dice: seguir un camino según un espiral.

Se debe notar que “espira”, de donde deriva “espiral” (del griego “speira”), originó la palabra “spiritus”; espiritualidad tiene, pues, la misma etimología que espiral; los repliegues espiriformes de “Kundalini” bien ponen en evidencia, pues, una “forma de espíritu”. La tradición Iniciática insiste mucho acerca del tiempo necesario a la evolución espiritual; pues, la evolución en un período de tiempo: “speirama” hace pensar, al mismo tiempo, el término “speiro”, que significa “sembrar”, engendrar, producir, etc.

Esto hace comprender mejor el uso del Yobel y también las alusiones a la sierpe que hizo caer a Adam y a Eva en el ciclo fenomenal; la espiral es, pues, la representación matemática de todas las energías universales. Dios no abandonó a las primeras criaturas que cayeron en la trampa de la sierpe tentadora (el contacto con el mundo fenomenal, con propósito de adquirir el conocimiento): un “lazo” (quescher) les retenía al mundo celeste, y ese lazo es el “spiritus” (de donde viene la palabra espiral) llamado también el “hilo de la Gracia”, (Yehida); este vehículo divino (shekina) existe completamente y es con el propósito de hacerlo realizar a los fieles que, en el momento de las ceremonias del Rosch Hachana, el oficiante de la Sinagoga, aún actualmente, sopla (Rit del Logos) en el cuerno de morueco simbólico.