La constitución de nuestro organismo por esos 4 elementos (tierra: osamenta; agua: líquido cerebral, sangre, orina; fuego: temperatura; aire: oxígeno), los cuales están en relación directa con esos mismos 4 elementos en la naturaleza (“tierra”: suelo, roca, cuerpo celeste; “agua”: ríos, océanos; “aire”: atmósfera; “fuego”: interior del planeta, volcanes, astros) y los cuales son la base del sistema de investigación del equilibrio entre el macrocosmo y el microcosmo.

El Universo es un gran cuerpo humano y el hombre es un pequeño mundo en reducción. Más allá de esos elementos que constituyen la materia, hay un quinto principio llamado quinta esencia la cual es, en realidad, la sublimación de la Esencia misma de una cosa.

Sin embargo, se conoce el hecho de que los 4 elementos de nuestra antigua física y los cuales nuestros sentidos perciben, no son nada más que disminuciones, alternaciones, aminoraciones de las vibraciones de esos elementos originales.

 Ante todo son leyes de correspondencias. Todo está enlazado y si los planetas pudiesen compararse a las glándulas de Dios, seríamos sus glóbulos.

Es obvio recordar que la composición de un átomo es comparable a un sistema solar de escala microcósmica, o que nuestro cuerpo se identifica con el mecanismo astral (las 72 pulsaciones por minuto de un corazón normal se identifican con los 72 años que emplea el sol para retrasar un grado su movimiento aparente sobre la eclíptica; las 25.920 respiraciones de nuestros pulmones en un día, se comparan con los 25.920 años que emplea una estrella llamada “fija” para dar la vuelta al cielo, etc.).

Mejor aún, los descubrimientos, hechos por el hombre para mejorar su vida llamada “organizada” ¿no son precisamente las aplicaciones del mecanismo mismo de su propio organismo? La máquina de vapor es una reproducción de nuestra alimentación que se descompone y fabrica el calor capaz de mantener en marcha nuestro organismo.

Todas las aplicaciones de la mecánica y de la maquinaria son más o menos copias de la armadura humana (osamenta, musculatura); aún la electricidad puede ser comparada a nuestro sistema nervioso.