De la trilogia venado-maíz-peyote, el cacto, un díos en si mismo para los Huicholes, es el que les permite hacer visible mediante una serie de relampagueantes visiones, su asociación con las otras deidades.

Grán acelerador del proceso mágico, elemento escencial de la unidad, protagonista de una mitología y de un ritual en modo alguno ajenos a los elementos lúdicos, lo importante es que en ese culto no se juega “un orden cualquiera, sino el verdadero orden del universo: aquel orden que aún viven los hombres y que domina su vision de la realidad”.