Sé el Noé que penosamente y laboriosamente, por un trabajo sin descanso, continuo y perseverante, construye el Arca de la Vida y del Salvamento.

Acumula tesoros en lo más profundo de su corazón, en el hondo pozo de tu conciencia, donde ningún ladrón puede sospechar su presencia y, menos, tratar de arrebatártelo.

Debes ser tú mismo quien identifique tu propio reducto en el sitio más oculto de ti mismo. Ostenta una cara de hierro, de piedra, de dogo, de cervero, de esfinge, de monstruo feroz, de fiera cruel, de rapaz implacable, a fin de ahuyentar a los bribones, a los hipócritas, a las máscaras y a todos los felinos de suave aspecto.

Son perros aulladores y cobardes que esperan que vuelvas la espalda para arrojarse sobre ti. Hazle siempre frente, cualquiera que se la violencia y la fuerza y hasta la invencibilidad con que se pueden disimular; no son más que impostores que sólo tiene las apariencias del mundo en que viven.

Toma tu fuerza en el mundo inmutable donde ninguna forma limitada y efímera puede luchar ni subsistir, de la misma manera que las tinieblas no pueden resistir a la luz.

Encuéntrate siempre del lado de la Luz para que las tinieblas, por más horrorosas y temibles que parezcan, se desvanezcan como pesadillas producidas por una imaginación descontrolada.