Se acerca el momento Supremo, el viejo y puntual surgimiento del Padre Sol que nosotros ya no advertimos rodeados como estamos por los humos y las nieblas de las grandes ciudades.

Aquí hay todavía una relacion viva, un sentimiento de alegria y gratitud, una conciencia de que el renacer de la vida depende de este suceso, y se vuelve a la edad en que la trascendencia del sol no se debia a sus complejos procesos termonucleares, sino un prestigio sagrado, a un don de los dioses que se otorga no de una manera gratiuita sino como un acto que reclama imperiosamente el sacrificio y la cooperación de todos los hombres.

Renace la vida. La luz dora las hierbas secas haciendo que el rastrojo, los surcos, las piedras, las hojas de los árboles se conviertan en una materia virginal. Se imponeun gigantesco espejismo: “Lo que Adán habia visto la mañana de la creación, el milagro de la existencia desnuna”.

Benitez, Los Indios de Mexico