Que muera lo que es mortal; “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios “.

¡Perezca este cuerpo mortal y todos sus vanos apegos a las cosas perecederas y transitorias!

… ¡Perezcan las ilusiones que nos hacen tomar en serio el mundo de los espejismos!

¡Perezcan nuestros deseos insensatos y perpetuamente cambiantes!…

¡Perezca nuestra sed de vivir en la carne en este mundo de dolor!

Decepciones continuas mientras nos apoyemos sobre el mundo exterior; nuevos desgarros mientras nos dejemos caer en la trampa de este cine cuando afecta imágenes seductoras. Bendito sea el dolor que nos despierta de este sueño. Benditas sean las pruebas que nos arrojan de este mundo de sueños. Bendita sea la pesadilla que nos despierta a la verdadera vida eterna: la del Espíritu.

Mi cuerpo se subleva bajo el yugo, se encabrita, resopla, pero no importa; quiera o no quiera debe someterse; es demasiado ignorante y demasiado provisional para pretender ser escuchado; que muera antes que consiga desbocarse y arriesgue la preciosa existencia del jinete (el espíritu). Que se destruya el vehículo antes de poner la Vida Inteligente en peligro. No cabe pensar en sacrificar lo Eterno a lo transitorio.

Maestre de la Ferriere.

PAX