El 2 de Octubre de 1968 representó un auténtico parteaguas en la historia de nuestro planeta. En esa fecha dio comienzo un proceso de reactivación de los chakras de la Tierra, que si es adecuadamente conducido, llevará a la especie humana a una etapa de esplendor espiritual que actualmente resulta inimaginable.

En 1989 a pesar de las múltiples obligaciones derivadas de su incesante y pacifista lucha a favor de la independencia de su nación, el Dalai lama no olvidó nunca el compromiso que le significaba ser custodio de ciertos secretos sobre México. Así pues, en cuanto tuvo la certeza de que el despertar del chakra mexicano se habia iniciado, dando cominezo a un proceso que tenía grandes probabilidades de convertirse en irreversible, comprendió que habia llegado el tiempo de colaborar en la aceleración de dicho proceso. Ello ocurrió durante su histórico viaje a México en 1989. Muchos e importantes acontecimientos tuvieron lugar durante la estancia del Dalai lama en el país de las águilas, uno de ellos lo fue en su visita a Teotihuacan.

A las 9:47 de la mañana del día 3 de julio de 1989, el decimocuarto Dalai lama llegó en helicóptero a la antigua metrópoli imperial de los toltecas. Le acompañaba un reducido número de personas. La contagiosa alegría del Dalai lama, quien lucía particularmente feliz, manifestando así el descanso que muy posiblemente sentía al saber que estaba por dar cumplimiento a un antiquísimo compromiso de su nación. La misteriosa presencia de tres ancianas mujeres vestidas de blanco aguardaban, al pie de la Pirámide de Sol la llegada de la encarnación viviente de Chen Re Si.

Sin practicar aparentemente ceremonial alguno, con la misma naturalidad y carencia de solemnidad con que se introduce una llave en la cerradura, se le hace girar y se abre la puerta, el Dalai lama rompió el sello que durante mas de mil años había existido enla base de la Pirámide del Sol. Unas cuantas palabras mustiadas quedamente y unos rápidos movimientos de manos que pasaron del todo desapercibidos para la mayor parte de sus acompañantes, fueron al parecer los medios de que se valió para lograr su propósito. La energía que irradia el corazón de la pirámide pudo asi dar el primer paso en su largo camino hacia la cúspide.

“Entre el Tibet y México hay lazos invisibles, más fuertes que el acero, la distancia y el tiempo.” 

Cada nación es un compendio de acumuladas herencias materiales y espirituales. A lo largo de su historia, sucesivas generaciones van incrementando el patrimonio que proporciona una identidad propia a las diferentes comunidades nacionales. Ahora bien, la conservación de esos patrimonios– y con ella la sobrevivencia misma del espíritu de cada nación — resultaría del todo imposible si no existiera una cadena de individuos que tienen a su cargo la custodia e incremento de los distintos acervos nacionales.

En un nivel puramente humano, estos seres son los Guardianes de Tradiciones Sagradas, o sea todas aquellas personas  que en muy diversos grados realizan una labor tendiente a salvaguardar los bienes y valores más importantes de una nación, lo cual incluye desde el cuidado de unos santuarios y zonas arqueológicas, hasta la preservación de su religiosidad y cultura.

En un nivel ya superior a lo meramente humano, la tarea de proteger la herencia sagrada de cada nación la llevan a cabo muy diversos seres que han trascendido las limitaciones propias de la materia. Héroes y santos que vivieron en el pasado, pero de que alguna manera continúan actuando a favor de su país de origen. Ángeles y arcángeles que tienen a su cargo la protección y ayuda de las distintas entidades nacionales. Advocaciones de la virgen, que han demostrado a lo largo de siglos su eficacia en beneficio de una determinada nación.

El hecho de que durante incontables milenios y a pesar de haber sufrido largos periodos de total abandono, se haya logrado preservar la memoria de que Teotihuacan es un espacio sagrado, no es producto de ninguna casualidad, sino resulatado de que dicho lugar ha contado permanentemente con la presencia de Guardianes, tanto en el plano terrestre como celeste, siendo principalmente estos últimos los que hayan velado siempre para hacer que Teotihuacan cumpla con las elevadas funciones que le son propias.

Así como dichos “Guardianes de otros tiempos” fueron quienes prendieron la lama e iniciaron el mencionado proceso de reactivación, serían tambien ellos quienes lo concluirían al proceder a la ruptura del último de los sellos, el colocado enla cúspide del monumento.

Atendiendo a lo percibido por el Secreto Guardián de Teotihuacan, así como a las opiniones de los más importantes Guardianes humanos de las Tradiciones Sagradas de México, dicha ruptura ocurrió en el mes de marzo de 1993. A partir de entonces las más poderosas y sutiles energías del Cosmos y de la Tierra se unieron en la Pirámide del Sol, para generar una luz  con la cual pueden conectarse todos los seres de buena voluntad que, en cualquier parte del mundo, deseen aprovecharla para la realización de elevados propósitos.

La primera etapa del proceso que llevará al total renacimiento de Teotihuacan ha concluido, la Pirámide del Sol está ya reactivada y funcionando.

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Los tiempos actuales son propicios para el retorno de los olmecas, o sea para la creación de una cultura de síntesis basada en el callar, entendiendo por esto el desarrollo del silencio interno que permite a los seres humanos escuchar la voz de Lo Divino en lo más profundo de su ser. Así pues, la función que Teotihuacan está empezando a recobrar en nuestros tiempos es, principalmente, la de ser de nueva cuenta un centro sagrado de primoldial importancia.

Las múltiples labores que aún faltan por realizar para que Teotihuacan recupere plenamente sus funciones de templo llevarán muchos años, posiblemente un siglo. Se trata de un centro sagrado en extremo complejo, poseedor de múltiples secretos que habrá de ir desentrañando poco a  poco. Ello requerirá la permanente dedicación de un creciente número de personas, de elevada espiritualidad, que sepan estar a la altura de lo que tanto el lugar como los tiempos exigirán de ellas.

Sin olvidar en ningún momento cuánto falta aún por hacer en esta ciudad sagrada, lo ya realizado en ella no puede sino motivar un fundado optimismo. La Pirámide del Sol ha sido reactivada y de su cúspide surge una poderosa luz para beneficio de la humanidad y el planeta. En otras palabras, se ha iniciado ya:

                                                        EL DESPERTAR DE TEOTIHUACAN

 

Antonio Velazco Piña