Debemos realizar la necesidad que constituye el régimen vegetariano, para todos en general, y particularmente para el investigador de la Verdad; ¿cómo se puede hablar de perfección individual si el alimento diario es el producto de un asesinato? El consumo del sustento animal, coloca al ser humano en el mismo plano vibratorio de aquellos animales con cuya carne se nutre y que como sabemos, son inferiores a nosotros.

 Es de fundamental importancia saber que la posición vertical, los intestinos largos, los dientes conformados para comer frutas y legumbres, la ausencia de jugos gástricos ácidos indispensables para la disolución del alimento animal, hacen del hombre, necesariamente, un ser vegetariano.

 La alimentación carnívora animaliza al individuo. El magnetismo constituido por vibraciones bajas producidas por los animales, impregna al doble, que al reaccionar en forma natural, transmite los instintos bestiales al ser humano.

 Los que se oponen al vegetarianismo, siempre proclaman lo indispensable De las proteínas contenidas en la carne. Esto es muy cierto, pero no se debería olvidar que para asimilar un 10% de esta preciosa materia contenida en la carne, uno está obligado a ingerir un 90% de toxinas. Mientras que es tan sencillo tomar las proteínas, comiendo mantequilla y queso fresco. Para aquellos que quieren evitar todo contacto aún indirecto con el animal, queda el recurso de las nueces, almendras, etc., que representan la misma ventaja.