GAIA

Siguidendo la filosofía de nuestras antiguas culturas mesoamericanas, Ella, la Tierra, está viva y tiene espíritu. El Planeta Tierra como lo conocemos es tan solo el cuerpo material de un Grán Espíritu Madre. El agua, atl, es la sangre de Tonanzin que riega y lleva vida a todo su cuerpo. Sus venas azules son los ríos que nutren las regiones por donde ellos pasan. Quizá bajo esta antigua concepción indígena hoy podriamos decir que el petroleo es también un líquido vital planetario, así como el magma, pero si analizamos las funciones del agua en la Tierra, se puede decir que, efectivamente como afirmaban los indígenas americanos, es la sangre planetaria. La tierra y las rocas son su piel, de hecho, los antiguos mexicanos y los indígenas norteamericanos sentían que vivían sobre la piel de su Madre Tierra.

 Nuestra Madre Tierra, Tonanzin es Bendita entre todas las Madres Universales, es decir, Bendita entre todos los planetas, espíritus femeninos y mujeres, por su bendito fruto y por la importante y santa misión de su Humanidad, la nuestra, misión de la cual Mexíhcco es parte importante.

 Ella es llamada en los cielos por que se sabe, gracias al Conocimiento Universal, que incansablemente ha albergado y sostenido la vida en repetidas ocaciones, por edades y edades, a pesar de la necesidad cíclica y destructiva de nosotros, sus moradores. Y ante todo este ímpetu destructivo de su humanidad. Tonanzin ha reaccionado siempre con inigualable paciencia y amor, pues no pierde la esperanza de la Misión Cósmica que tenemos nosotros, sus hijos y habitantes. Misión que es, junto con Ella, volver al Tiempo Real del Universo, a travéz de un “Giro del Tiempo”, como decian los antiguos Mayas, lo cual se dará sí, y solo sí, logramos la expresión y expansión máxima del amor al someter y al perdonar.

 

Por todo esto no es exagerado alabarla diciendole: ¡Bendita eres entre todos los planetas y espíritus femeninos!

 La Mision Espiritual de Mexíhcco