Nos movemos de incontables formas:

en diferentes intensidades, dinámicas,

direcciones, velocidades y con distintos fines.

Hay todo tipo de movimientos:

grandes, internos, evidentes o invisibles.

Hay movimientos de digestión, de ojos;

movimientos bellos, gestuales, rítmicos, únicos,

elegantes, torpes, fuertes, espontáneos, ligeros,

alegres, ruidosos, amorosos, pesados o silenciosos.

Existen los movimientos de la respiración que varían según

la actividad y que acompañan todas nuestras acciones.

Hay movimiento cuando uno canta, llora, piensa, calcula,

duerme, se despierta, nace e incluso cuando uno muere.

En pocas palabras: el movimiento

está omnipresente en nuestra vida.

Donde no hay movimiento no hay vida.

😉