“El Hombre forma por sí solo un mundo llamado Microcosmo, porque ofrece en pequeño todas las partes del Universo. Así la cabeza corresponde al Empíreo, el pecho al Cielo etéreo (de la parte media) y el vientre simboliza la región elemental”. R. Fludd (siglo XVI).

 Es la Naturaleza la que ha engendrado al hombre y solamente un Período de vibraciones diferentes cambia la forma que nos impide identificarnos con un árbol. Sin embargo es muy fácil reconocer en una planta los intestinos, el estómago (raíces y raicillas), los quilíferos (en el tronco donde se encuentra igualmente los glóbulos sanguíneos), los pulmones (las hojas) y los bronquios (vetas).

 Nuestro planeta también ofrece el espectáculo de un enorme Ser Viviente cuyas venas serían las capas geológicas; las arterias, los ríos; las vías respiratorias, los volcanes; el día y la noche corresponderían a la aspiración y la expiración del ser humano, etc.

 Los Iniciados conocen muy bien estas relaciones y saben que el planeta evoluciona como el ser humano; la digestión terrestre está bien caracterizada por:

 a. Absorción por el humus

b. Separación de los alimentos

c. Transformación de los productos

d. Excreción

 Michel de Figagnieres ha hecho un estudio de agricultura sobre el ciclo de la digestión terrestre, que él ha denominado: servicio higiénico del planeta. Por su parte, Papus insiste sobre el hecho de que, cuando el planeta tiene hambre, suscita siempre, para aumentar su cantidad de alimentos: epidemias, cataclismos, o guerras entre animales o seres humanos. Mueren 97 hombres por minuto, 140.000 por día y 51 millones al año.

 En cualquier momento el humus (estómago terrestre) está en condiciones de recibir los cadáveres, o aglomeraciones de células terrestres que ha confiado a un Ser viviente para formar su cuerpo. Hasta el grano sembrado es primeramente transformado en cadáver antes de reproducirse. En lo relacionado con el “sistema de circulación”, cuando la tierra gira sobre si misma en 24 horas, los Océanos presentan, como el corazón humano, una dilatación (diástole) y una contracción (sístole), caracterizadas por la marea alta y la marea baja. Para la respiración, el día y la noche marcan estos períodos de aspiración y de expiración. La inervación se encuentra en las fuerzas que la tierra extrae del Sol y que concentra en las vetas metalíferas, las cuales son como un verdadero sistema nervioso, y el ciclo de esta inervación (1 año de la tierra igual a 360 años terrestres ordinarios) se hace en 25.000 años aproximadamente. No hay nada de extraño cuando se compara a la Tierra a un Ser viviente; la cuestión de la forma no tiene importancia, porque es el hombre el que adolece de una deformación de espíritu, la cual le hace ver a todo ser viviente a su imagen. . .!   🙂