Estamos asistiendo actualmente al hecho capital de un momento particularmente crítico, al monstruoso hundimiento de toda una civilización, pues al final de una Era en espera de otra, en el período de transición, los asientos de las civilizaciones siempre reciben algún choque.

Las formas religiosas y sociales, más o menos cada 2.000 años sufren profundas transformaciones en sus formas exteriores, cambios determinados por el movimiento de retrogradación de los equinoccios, que nos coloca bajo influencias distintas de evolución.

Estamos en uno de esos períodos de transición, que volvemos a encontrar también en la vida de cada hombre, donde es indispensable concentrar todas las energías a fin de no perder conciencia en el torbellino que nos arrastra; Se trata pues, de no perder tu tabla de Surf en el Tsunami del Tao 😉

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