Tatewari «El Abuelo fuego»
es la deidad wixarrica (huichola) del fuego, nombrado habitualmente como “abuelo fuego”. Es personificado como el maraka’ame más antiguo, quien enseñó los ritos y las costumbres religiosas en tiempos inmemoriales.

Tatewari enseñó la cacería del venado, así como el uso del fuego para cocinar. El Abuelo Fuego acompaña a los curanderos huicholes en sus prácticas, así como guía para los peregrinos a Wirikuta. Las plumas son un vehículo de sus poderes, por lo que los maraka’ames las colocan en sus varas rituales.

¡Oh, tú, el divino gran abuelo!
Padre creador de dioses y de hombres
El qué habita y es antes de los soles
¡Dios del fuego, de la vida y la salud!
Escucha las plegarias de los hijos
¡De los dioses… Tus hijos !
Tatewari, Tatewari… ¡Oh, eterno Tatewari!

Hay dolor inmenso por la tierra toda
Hay terribles desventuras agitadas
¡ En todo cetro viven, hoy, colmillos insaciables !
Los hombres invisibles asesinan… Y
¡ Encarcelan y decapitan… Lenguas y conciencias!

Tatewari, Tatewari… ¡Oh, eterno Tatewari !

Los caminos son ausencias
¡¡¡ El fuego poco purifica las cenizas !!!
Los caminos son acantilados
El fuego destruye lo qué otro construye

¡ Sednos benevolente, oh, eterno Tatewari!
¡Oh, eterno Tatewari, sednos benevolente !

Invoco sólo la benevolencia justa… Y
La presencia de tu aliento salubre
En el paisaje tormentoso de nuestro suelo
En el bosque fantasmal
En el alma…
… ¡ Qué infames enferman y asesinan ! …

Tatewari, Tatewari… ¡Sednos propicio !

Estamos todos… ¡Débiles y desarmados!
Estamos… ¡Estamos siendo exterminados!
Hay desolación en el fondo del alma
Hay reptiles devorando cada mañana

Tatewari, Tatewari… ¡Sólo invoco la justa justicia !

¡La justicia de nuestro abuelo cielo!
De Nuestro ¡Abuelo cielo!… No castigos, ni perdones… ¡Sólo justicia !

🙂