“La luz, al mezclarse con el aire invisible produjo el éter, otra especie de fuego más sutil y más activo, principio de la generación del organismo, vehículo de la vida en toda la extensión del Universo”.

El éter no es un cuerpo propiamente dicho, sino un término medio, una especie de mediador por el que se interpenetran mutuamente, el cuerpo y la fuerza vivificante, es decir, el alma del mundo.