«No te intimides ni te aterrorices. Es el esplendor de tu verdadera naturaleza. ¡Reconócela!». «Es el sonido natural de tu yo real —¡No te aterrorices! […] Puesto que no tienes un cuerpo material de carne y sangre, ninguna cosa que se te presente —ruidos, luces o rayos— podrá dañarte. Tú ya no puedes morir. Es suficiente con que reconozcas que estas apariciones son tus propias formas de pensamiento. Reconoce a todo esto como el bardo».

 

* En la tradición tibetana, bardo es el estado psíquico intermedio entre dos existencias o vidas sucesivas, llamadas reencarnaciones en un sentido popular.