“DE PADRES AUSENTES, HIJOS PERDIDOS (…) No había ningún vínculo entre padre e hijo, ninguna conexión espiritual, y por eso vemos a muchos hombres que son incapaces de encontrar su poder: o se convierten en el típico macho o en unos blandengues, porque les ha faltado un ejemplo sano de paternidad y masculinidad (…) Cuando el padre está ausente ¿cómo encuentras tu propio género? Crearás tu propia iniciación, a través de las drogas, de la violencia o de la depresión, pero es muy difícil. Necesitas un mentor o un padre que te enseñe el camino hacia una masculinidad sana”

“La masculinidad sana ya no es la del macho, que carece de cualquier sentimiento y se precia de una imagen anticuada y autoritaria, pero tampoco la del hombre blando, que se sume en sus emociones y ya no sabe lo que quiere o que no es capaz de actuar”

“En nuestra sociedad, muchos hombres se encuentran en algún punto de esta búsqueda. Hacen su descenso en silencio. Se trata de un camino doloroso, a menudo causado por una enfermedad, un despido o un divorcio. Mientras que el movimiento de la mujer se dirige hacia arriba y hacia afuera, y cada vez se hace más visible, el movimiento del hombre va hacia abajo y hacia el interior. A causa de este movimiento opuesto  las mujeres caminan por delante y están mucho más presentes. Pero ambos sexos deben hacer su propio camino. La mujer tiene que recuperar el poder que le fue quitado. En cambio, los hombres tendrán que perder el suyo. Su posición, su poder, su dinero, su amor propio están en peligro. Morir para poder nacer de nuevo. El proceso de iniciación está en marcha de manera invisible, pero también irreversible”

Ton van der Kroon