El vulgo toma habitualmente en todas las cosas, la sombra por la realidad. Vuelve la espalda a la luz y se contempla en la oscuridad que él mismo proyecta.

Las fuerzas de la naturaleza están a la disposición de aquel que sabe resistirlas. ¿Sóis bastante dueño de vuestra voluntad para no estar nunca ebrio? ¿Disponéis del terrible y fatal poder de la embriaguez? Pues bien: si queréis embriagar a los demás, inspiradles deseos de beber, pero no bebáis.

Aquel que dispone del amor de los demás, es porque se ha hecho dueño del suyo. Queréis poseer, no os entreguéis. El mundo está imantado por la luz del sol y nosotros estamos imantados por la luz astral del mundo. Lo que se opera en el cuerpo del planeta se repite en nosotros.

Hay en nosotros tres mundos análogos y jerárquicos como en la Naturaleza. El hombre es el microcosmos o pequeño mundo, y según el dogma de las analogías, todo lo que está en el gran mundo se repite en el pequeño. Hay pues en nosotros tres centros de atracción y de proyección fluidica; el cerebro, el corazón o el epigastrio, y el órgano genital. 😉