Mostrar la luz a las aves nocturnas es ocultársela, puesto que las ciega y se convierte para ellas en algo más oscuro que las tinieblas.

La ciencia y al poder de los magos, diremos que se les son indispensables cuatro cosas: una inteligencia esclarecida por el estudio, una audacia sin límites, una voluntad inquebrantable y una discreción que no pueda corromperse o enervarse por nada. Saber, Osar, Querer y Callar. He ahí los cuatro verbos del mago, que están escritos en las cuatro formas simbólicas de la esfinge. La cabeza humana para poseer la palabra, las alas del águila para conquistar las alturas, las nalgas del toro para labrar las profundidades, y las garras del león para abrirse camino a derecha y a izquierda, adelante y atrás.

En la vía de las altas ciencias no hay que comprometerse temerariamente, sino, una vez en marcha, es preciso llegar o perecer. Dudar es volverse loco; detenerse es caer, retroceder, es precipitarse en un abismo😉