<<… la revolución de la conciencia es  algo personal e intransferible, ahí está la gracia, la conquista de la libertad es distinta para cada uno de nosotros. Y por tanto cada uno ha de encontrar su propia forma de desobediencia civil. De lo contrario, dirigir o organizar cualquier movimiento, grupo o plataforma nos llevará al mismo resultado solo que con otras etiquetas. Más bien se trata de la agrupación espontánea de conciencias liberadas, independientes y autónomas. Nadie ha de salvarnos de nada ni hace puñetera falta. Se trata de probar si somos capaces de vivir.

Recuerdo uno de los grafitis que me impresionó en las paredes de la Sorbona en Mayo de 1968. Había muchos, como para escribir varios libros de filosofía, pero en este podía leerse: “¿Hay vida ANTES de la muerte?”.>>

Juan Trigo