Devolver a la humana naturaleza su olvidada misión de coadyuvar al engrandecimiento del Universo. Resultaba evidente que tan ambicioso proyecto —colaborar al mantenimiento y engrandecimiento del sol— sólo podría llevarse a cabo tras la previa unificación de la humanidad en un Imperio que únicamente reconociese como fronteras los cuatro confines del mundo: los dos mares insondables cuyas aguas flanqueaban la tierra, los calcinantes y lejanos desiertos del norte y las impenetrables selvas situadas más allá de las regiones habitadas por los mayas. 😉

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