… el ego sustenta no solo su seguridad sino su exsitencia misma en la engañosa visión de que constituimos individualidades separadas, sin jamas admitir que somos células interconectadas formando parte del grán organismo del universo

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“… necesitamos reconocer que la presencia divina se halla en todas las situaciones, y que existe una razón para cuanto sucede. Es necesario que comprendamos que todo forma parte de la unidad, y que por tanto todas las cosas son en sí perfectas y completas; y que no existe nada que esté equivocado por mucho que nosotros lo juzguemos bueno o malo.
Es necesario que comprendamos que la vida genera un profundo aspecto de la existencia que está en todas partes. En nuestro estado actual, creemos que vivimos dentro de este cuerpo, que todo lo que se halla “afuera” se encuentra separado de nosotros, y que nuestros pensamientos y sentimientos no van más allá de nosostros mismos.
Creemos que podemos esconder nuestros pensamientos y sentimientos y que ellos no van a manifestarse ni tendrán ninguna consecuencia fuera de nosotros mismos. Pero esto no es cierto. Todo cuanto pensamos, sentimos y hacemos está conformando nuestro propio mundo, cuyas resonancias llegan hasta las estrellas más lejanas. Estamos creándolo todo en todo momento, de manera mucho más profunda de lo que nunca pudiéramos imaginar”

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“… Tu veras, tu veras, tu veras. ¡Oh, toda la potencia de Dios! Él ha hecho del mundo algo que no puede perderse; ha colocado la semilla de todos los seres en cada ser; ha hecho de cada fruta el hueso, y de cada hueso la fruta; ha encerrado al hombre en la bestia y a la bestia en el hombre, a la planta en el guijarro y al guijarro en la planta; ha puesto a la estrella en el cielo y el cielo en la estrella, y se ha colocado a si mismo en todo y todo en si mismo …”

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Cada partícula de polvo tiene un alma maravillosa, pero para entenderlo hay que recuperar el sentido religioso y mágico de las cosas.

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Cuando miramos solo lo inmediato, lo temporal, desde los ojos del ego, el miedo nos hace prisioneros, la lógica del instinto nos dice sobrevive, confórmate, sepárate. Nuestros pasos se detienen y la vida se nos escapa igual que nuestros sueños, sin avanzar.

Mas si por un instante milagroso, nos abrimos inocentes, ingenuos, a eternos valores como amor, justicia, libertad. Entonces, ese momento se torna intemporal, la realidad se transforma y la eternidad desciende sobre nosotros cubriéndonos cual invisible armadura, la locura se vuelve cómplice y nos muestra el camino, la intuición nos guía y el espíritu se convierte en mensajero de lo divino,. Y desde un mundo trascendente nos acompañan héroes, seres legendarios y mitos que han nutrido y soportado al conjunto de la humanidad desde siempre. La realidad del amor se extiende, y nos volvemos grupo, nos volvemos nación, nos volvemos planetarios, nos volvemos universales, nos volvemos uno.

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