Nadie se hace rico ahorrando, sino invirtiendo, arriesgando, dando. Además, quien es tacaño con el dinero, lo es con todo: con la amistad y el amor.

El que se conforma toda su vida y jamás hace más que lo imprescindible, también paga un precio en mediocridad y falta de autoestima.

Nada hace una vida más miserable que la búsqueda continua de la aprobación ajena. Cuanto más la buscas, menos te la dan, así que concéntrate en obtener tu propia aprobación y la ajena te sobrará.

T. Harv Eker