El más grande homenaje a Dios es el que hace un alma que es capaz de amar a aquéllos que lo han ofendido. Por eso es necesaria una revolución silenciosa. Una revolución que limpie de odios el corazón de los hombres y mujeres. Una revolución que empiece por liberar de las cadenas del pasado las vidas  de los seres humanos del presente. Una Re-Evolucion 🙂

 

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