Sólo lo que el alma enseña, nos hace crecer.

La mente repite lo que ha escuchado, o leído.

El alma habla siempre fresca, siempre es nueva. Con la sabiduría del que

está conectado con el infinito.

Los eruditos son como libros con patas y con lengua.

Los sabios son personas que hablan desde el alma.

Los eruditos se vanaglorian de lo que recuerdan.

Los sabios dan gracias por estar vivos y ser felices.

Los eruditos buscan hablar, y hablar, y hablar.

Los sabios buscan observar, observar y observar.

Dos caminos diferentes. Los dos válidos… para diferentes propósitos.

El erudito sirve a la mente.

El sabio venera al alma.