Sólo cuando la luz del alma ilumina la conciencia humana, puede empezar  el Hombre a buscar respuestas.  La mente es una fábrica constante de preguntas. Y la propia mente humana  no puede responder a lo que ella misma pregunta. 

Porque las respuestas que vienen del mismo espacio mental que pregunta  son laberintos que conducen al mismo punto de partida. Son respuestas que  no calman la sed, sólo la posponen.  Las respuestas que hacen crecer al hombre y a la mujer deben provenir del  espacio del alma. Deben ser el fruto de una meditación profunda donde el  alma puede iluminar la conciencia… entonces las respuestas son de otra  naturaleza.😉