¿Cuál es su idea acerca del futuro en la India?

 K.: No tengo idea, ninguna idea en absoluto. No creo que la India como India importe demasiado. Lo que importa es el mundo. Ya sea que vivamos en la China o en Japón, en Inglaterra, en la India o en América, todos decimos: “Mi país importa muchísimo”, y nadie piensa en el mundo como una totalidad; los libros de historia están llenos con la constante repetición de las guerras. Si pudiéramos empezar a comprendernos como seres humanos, tal vez dejaríamos de matarnos unos a otros y pondríamos fin a las guerras; pero en tanto seamos nacionalistas y pensemos tan sólo en nuestro propio país, seguiremos creando un mundo terrible. Si alguna vez vemos que ésta es nuestra Tierra donde todos podemos vivir felizmente y en paz, entonces juntos construiremos de nuevo; pero si seguimos pensando en nosotros mismos como indios, alemanes o rusos, y consideramos a todos los demás como extranjeros, entonces no habrá paz y no podrá crearse ningún mundo nuevo.

Al aspirar al bienestar de nuestro propio país, ¿no aspiramos también al bienestar de la humanidad? ¿Está dentro de los alcances del hombre común aspirar directamente al bienestar de la humanidad?

 K.: Cuando buscamos el bienestar de nuestro país a expensas de otros países, eso conduce a la explotación y al imperialismo. Mientras pensemos exclusivamente en nuestro país, por fuerza tendremos que crear conflicto y guerra. Cuando usted pregunta si está dentro de los alcances del hombre común aspirar directamente al bienestar de la humanidad, ¿qué es lo que entiende por hombre común? ¿Usted y yo no somos el hombre común? ¿Acaso somos diferentes del hombre común? ¿Qué es lo que hay de excepcional respecto de nosotros? Somos todos seres humanos corrientes, ¿no es así? ¿Sólo porque poseemos ropas limpias y llevamos zapatos o tenemos un automóvil, piensa usted que somos diferentes de otros que no poseen estas cosas? Todos somos personas comunes, y si realmente comprendemos esto podremos dar origen a una revolución. Una de las fallas de nuestra educación actual es la de hacernos sentir tan exclusivos, tan sobre un pedestal por encima del así llamado hombre de la calle.