EL MONJE EGOISTA

Las plantas, resecas, clamaban por agua. Un monje que tenía un vaso del precioso líquido, oyendo el apremiante pedido de la yerta vegetación, respondió: “¡No! ¡El agua de este vaso es mía!” Su anciano maestro,que se acercaba cargando una garrafa de agua, le oyó: “¡Dame tu vaso!” El discípulo, a regañadientes, se desprendió de su tesoro. El viejo lo vació en la garrafa y se la puso enfrente. “¡Si me dices cuál agua de esta agua es la tuya, te la puedes llevar!” El monje se dio cuenta de su egoísmo y ayudó al maestro a regar el huerto.

COMENTARIO.- Si no usamos nuestro espíritu en bien de la humanidad, lo perdemos. Si el huerto se seca, los monjes perecen de hambre. ¡Gran comerciante: usa tu dinero para dar salud y conciencia al ser humano y no para sumirlo en la infantilidad!

Jodorowsky