“La historia humana representa una ruptura radical con los sistemas naturales de organización biológica que la preceden, tal que debe de ser la respuesta a un tipo de atractor o morada que se encuentra adelante en la dimensión temporal, persistentemente las religiones occidentales han integrado en sus  teologías la noción de algo como el fin del mundo y creo que mucha de la experimentación con psicodélicos confirma esta intuición y que no va a pasar conforme a los escenarios de la religión ortodoxa, sino la intuición básica de que el universo busca completar un fin en una especie de punto Omega de trascendencia; es como si este objeto en el hiperespacio, brillando en el hiperespacio, emitiera reflejos de sí mismo, los cuales en realidad rebotan al pasado, iluminando a ese místico, a ese otro santo o visionario, y de estos fragmentos epifánicos de la eternidad podemos construir un mapa, no solo del pasado del universo y su egreso evolutivo hacia la novedad, sino también un tipo de mapa del futuro: esto es de  lo que el chamanismo siempre se ha tratado. Un chamán es alguien que ha viajado al final, es alguien que sabe cómo funciona el mundo —y saber cómo funciona en verdad el mundo significa haberse salido, por arriba, más allá de las dimensiones del espacio ordinario, tiempo y casuística, para ver el código debajo de la pantalla, deslizándose fuera de los confines de la culturda aprendida y del lenguaje aprendido y embebido, hacia el dominio de lo que Wittgenstein llama ‘lo inefable’,  el presentimiento trascendental del otro […]

“El chamán ha sido el agente de la evolución, ya que el chamán aprende las técnicas para navegar entre la realidad ordinaria y el mundo de las ideas, el continuum hiperdimensional que de alguna forma es paralelo a nosotros, disponible a nosotros, y sin embargo oculto por las convenciones culturales y por el miedo al misterio. Yo creo que son personas que han podido decondicionarse de la instintiva desconfianza de la comunidad al misterio, y penetrarlo, entrar en estas apabullantes dimensiones superiores y obtener conocimiento, recuperar la joya perdida desde el principio del tiempo, salvar almas, curar, comunicarse con los ancestros y así sucesivamente […]

“El planeta tiene una especie de inteligencia que puede abrir un canal de comunicación con un ser humano individual. El mensaje que la naturaleza envía es, transforma tu lenguaje  a través de la sinergia entre la cultura electrónica y la imaginación psicodélica, una sinergia entre la danza y la idea, entre la intuición y el entendimiento, y disuelve las fronteras que tu cultura ha impuesto sobre ti,  para convertirte  en parte de la supermente de Gaia […]“.