¡LEVANTATE, oh aspirante a la unificación conMigo, y acepta, ahora mismo, tu Divina Heredad! ¡ Abre por completo tu Alma, tu mente, tu cuerpo, y aspira profundamente Mi Hálito de Vida!

Sí, si lo supieras, tu mejor escuela y tu más sabio maestro se encuentra en tu propio lugar, al calor de tu propia chimenea. Mucho, muchísimo está reservado para aquellos que ya conscientemente saben esto y permiten que Yo, el Impersonal Uno en lo interno, sea el que les dé la enseñanza necesaria, porque sabe que no solamente te enseñaré muchas cosas por boca de aquellos tus más allegados, sino que también a ellos les enseñaré mucho por ti. Aunque con la diferencia de que, si tu eres consciente de Mi e Impersonalmente descansas en Mí y en Mi Sabiduría, entonces harás que sea posible el que Yo te inspire las palabras que has de hablar y autorice los actos que ejecutes, sin que tú, por ello, te preocupes acerca de los resultados que ellos produzcan sobre otros o sobre ti mismo, dejando toda la responsabilidad a Mí.

 Dondequiera que te encuentres cuando el despertar venga, cualquiera que tu educación haya sido -en los negocios, en la profesión, en el trabajo manual, en la iglesia o en el bajo mundo-, allí está sin duda tu mejor oportunidad para servir; porque allí es donde mejor puedes conocer la manera de hacerlo, dado el medio que te rodea. Porque ¿cómo podrías tu o cualquier otro -todos centros de acción de Mí Ser- despertar al conocimiento de Mi Presencia en tu interno, sin recibir la vivificante influencia que primero debe llegar de afuera? Tú que has recibido, debes ahora dar.

Tú que ya has nacido a la nueva vida, debes hacer que nazcan los demás. Si, tú debes llevar a esos negocios, a esa profesión, a esa labor cualquiera que tengas, a ese bajo mundo, Mi Presencia Viviente; si, tú debes abrir  las puertas a tantos corazones entristecidos y enfermos y hacer que Mi Luz y Mi Amor Purificante se viertan en ellos. Tú debes suministrar la levadura que haga fermentar la masa. Si tales condiciones han de ser elevadas, tú, Mi hijo ya despierto, eres el que debe llevar Mi inspiración, Mi bendición, Mi fortaleza a esos Mis ignorantes y desviados hijos, de manera que puedan elevarse del medio en que se hallan y arrojen de sí la influencia que sobre ellos han ejercido las normas del mundo; puedan escuchar Mi Voz en su interno, y, en una palabra, sanen lo sucesivo los amos de las condiciones que les rodean y no más los esclavos de ellas.

Ninguna condición en la vida puede ser elevada, mejorada en cualquier sentido o conquistada, huyendo de ella. El tocamiento Divino es necesario y debe darse. Pero solamente lo puede dar aquel que, al igual que ha sondeado los abismos, también ha logrado escalar las alturas de la humana experiencia, siempre teniéndoMe a como a Su Guía e Intérprete

EL YO IMPERSONAL