En el territorio del Inconsciente, si no nos extraviamos y permanecemos al mismo tiempo en el mundo racional, encontramos no la locura sino ese estado intermedio que llamamos “trance, conexión profunda con el Inconsciente transpersonal”, dicho de otra forma: el Supraconsciente. Sumidos en este trance trabajan los grandes artistas, los grandes científicos (quizá Einstein se refería a esto cuando decía: “La imaginación es más importante que el saber”) o los grandes curanderos como María Sabina, la chamana de los hongos alucinógenos, que decía visitar al paciente en sus sueños para curarlo.

Estos seres talentosos entran en una dimensión del espíritu que está más allá del ego individual. Para una persona que aún no ha alcanzado tal nivel de conciencia es difícil comprender su absoluta libertad. Lo que les diferencia de los seres talentosos es que los delirantes, a pesar de abrir también puertas mentales que los comunican con lo Indefinible, permanecen prisioneros del ego y sus angustias en lugar de unirse a la humanidad.

METAGENEALOGÍA. Alejandro Jodorowsky y Marianne Costa. Ed: Siruela   http://planocreativo.wordpress.com/